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  • Colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn

    Colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn

    La enfermedad de Crohn y la Colitis Ulcerosa son dos enfermedades inflamatorias intestinales (EII) que, como bien dice su nombre, se caracteriza principalmente por inflamación crónica de la mucosa digestiva y lesión epitelial que puede causar sintomatología durante los brotes (fases activas) pero ser asintomática durante los períodos inactivos.

    A pesar de que no se conozca la causa de estas enfermedades inflamatorias, sabemos que tienen que ver factores genéticos, ambientales y cambios de la microbiota intestinal que causan deterioro de la barrera de esta mucosa. Varios estudios muestran una microbiota intestinal diferente y definida en pacientes que padecen EII, y la importancia del impacto de la epigenética (nuestro estilo  de vida) en el curso de estas enfermedades.

    Cuando la función de la barrera intestinal se ve alterada y aumenta la permeabilidad, hay una translocación de bacterias comensales y productos microbianos des del lumen a la pared intestinal (disbiosis), activando las células inmunitarias y la producción de citoquinas pro-inflamatorias. Así, esta inflamación intestinal altera la capacidad de digerir alimentos y absorber nutrientes.

    SINTOMATOLOGÍA:

    • Diarrea
    • Sangre en heces
    • Fatiga
    • Dolor abdominal
    • Pérdida de hambre
    • Pérdida de peso corporal
    • Fiebre
    • …

    Si presentas sintomatología compatible con la explicada, te recomendamos acudir al médico digestivo para descartar el diagnóstico.

    Debido a la menor absorción de nutrientes, los pacientes pueden padecer déficits nutricionales y deshidratación. Se necesita asegurar  una correcta ingesta de agua y aportación de Hierro, Calcio, Vitamina D, Vitamina B12, Ácido fólico, Sodio y Potasio.

    Recomendaciones generales durante un brote de EII:

    • Evitar el consumo de alcohol, cafeína y estimulantes
    • Evitar el consumo de bebidas gaseosas
    • Reducir el consumo de alimentos de difícil digestión (fibra insoluble, semillas, frutos secos…)
    • Reducir el consumo de alimentos flatulentos
    • Reducir el consumo de fructosa, azúcares y edulcorantes artificiales
    • No hacer comidas copiosas, comer poco a poco y con calma
    • No fumar

    A pesar de esto, debida a la gran variedad en la sintomatología, no hay un tipo de alimentación única para todos los pacientes de EII y es muy importante adaptar la dieta a las necesidades de cada paciente en cada momento (tanto en el momento de brote como en la fase inactiva) con ayuda de un profesional especializado.

    ¡Déjate acompañar en salud!